Life F1, la infamia hecha equipo de Formula 1

¡Saludos, gente! Hace ya un tiempo que os hable de Andrea Moda, un equipo, por llamarlo de algún modo, que desde su primera carrera a la última, fue una oda al surrealismo y que acabo yéndose por la puerta de servicio. Pero hubo otra banda de iluminados que, dos años antes de que el inefable Andrea Sassetti osara poner esa ruina de equipo en pista, realizaron lo que sin lugar a dudas es toda una oda a la infamia. Una aberración hecha equipo de Fórmula 1. El equipo duro solo una temporada y responde al nombre de Life F1.

A finales de los años 80, Lamberto Leoni, ex piloto de F1 allá por finales de los 70, tenía un equipo de Fórmula 3000, el First Racing, que cosechaba un notable éxito en la categoría antesala de la Formula 1. Llegado el momento, Leoni decidió dar el salto a la Formula 1. Para eso, contrato al diseñador Ricardo Divila para hacer el chasis que iría propulsado por motores Judd. Pero al poco tiempo, justos de pasta y con el chasis a medio terminar, Divila se bajó del barco para irse a Ligier. Impertérrito, Leoni recurrió a un estudio de diseño milanés para acabarlo.

Cuando Ricardo Divila vio el resultado final, seguramente lo primero que hizo fue irse corriendo al juzgado más cercano y acelerar los trámites legales para asegurarse de que su nombre no tuviera nada que ver con esa aberración llamada “coche” Esa cosa tenia todos los defectos imaginables en la estructura, en la fundición de la caja de cambios, en las suspensiones y hasta en las soldaduras. Divila lanzo el aviso a los posibles pilotos: Ese coche era una bomba de relojería. Más adelante, el tiempo acabaría dándole la razón.

Ya con todo listo para ingresar en el Campeonato de 1989, falta pasar el test de choque. Y paso lo que Divila sabía que iba a pasar: Del coche apenas quedaron unos hierros retorcidos, por lo que, lógicamente, la FIA dijo que ese equipo no competía ni de coña. La aventura parecía haber acabado para Lamberto Leoni, pero fue entonces cuando apareció un tal Ernesto Vita.

El empresario italiano se hizo con el equipo, lo renombro Life F1 y no solo hizo revivir esa infamia de chasis, sino que también hizo su propio motor, un W12 que intento vender a otros equipos que afortunadamente, no picaron. Aparte de Ferrari, Life F1 era el único equipo que hacia su propio chasis y su propio motor. El propulsor demostró ser una verdadera birria.

Inexplicablemente, el equipo supero los crash test, así que participarían en la temporada de 1990. El piloto seria el hijo del legendario Jack Brabham, Gary. Pero en la primera carrera quedo claro que ese coche pintado de rojo era indigno de la Formula 1. Acabo a 34,1 segundos… del 26º, que era el último que podría participar en carrera. El tiempo era tan malo que aun sin precalificación, les habrían echado por la regla del 107% A la carrera siguiente, en Interlagos, el motor la palmo a los 400 metros, por lo que no hubo ni tiempos. Fue ahí cuando Gary Brabham decidió que ya había tenido bastante y decidió cerrar el tenderete e irse hacia las categorías de turismos y resistencia. Por lo que Vita tuvo que buscar a otro piloto que pilotara ese trastajo con ruedas. Y el hombre que tuvo el valor de meterse en ese equipo fue Bruno Giacomelli.

A lo largo de la temporada, se comprobó que llamar equipo a esa cuadrilla de mataos era demasiado pedir. Motor que se paraba cada dos por tres, rodando en cuatro minutos cuando los más lentos iban en 1”40 como mucho, miedo de Giacomelli a que le pegaran por detrás de lo lento que era. En Alemania fueron superados incluso por el novato equipo Monteverdi (Lograron clasificarse en su primera carrera). En Spa, tocaron el cielo al ser capaces de rodar tres vueltas seguidas con un tiempo de 2.19.4. En Monza, la distancia entre Life F1 y el peor equipo se fue a más de medio minuto. Y fue entonces cuando Vita decidió mandar a la mierda el motor Life W12. Se agencio un motor Judd V8, pero para más INRI, resultaba que ese motor no entraba en el coche. Y la cosa acabo tras el GP de España, carrera en la que, por supuesto, hicieron el ridículo mas espantoso habido y por haber. Fue cuando Ernesto Vita se hartó definitivamente y paso de llevar a su equipo a las dos últimas carreras de la temporada.

Ricardo Divila demostró inteligencia al bajarse del proyecto antes siquiera de iniciarse. El equipo Life F1 fue una absoluta infamia que acabo de la única manera posible: Saliendo por la puerta de atrás y sin mayores ceremonias.

¡La próxima vez mas, pero no mejor, porque eso es imposible!

Semper fi.


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"Puedes estar tranquilo, ladran, luego cabalgamos. Deja que los hipócritas salgan de sus guaridas. Deja que los vendedores de doble moral lancen sus piedras contra ti. No podrán herirte, porque tienes la piel curtida de muchos otros lances como este.

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